Economía

Los hosteleros que traicionaron a Ayuso promueven las fiestas ilegales

Se les dio la confianza, se les dio la prioridad que nadie más tiene en España y se han revelado contra quienes le da de comer. Algunos dueños de bares madrileños extienden por voluntad el decreto de toque de queda y abusan de la confianza que la Comunidad de Madrid les dio.

Los hosteleros que traicionaron a Ayuso promueven las fiestas ilegales

Madrid, como ninguna otra ciudad en España durante la pandemia del coronavirus, ha disfrutado de las bondades de su Gobierno regional al permitir que sus ciudadanos puedan asumir el riesgo de contagiarse en sus bares y restaurantes. Con el argumento de salvar la economía, la Comunidad de Madrid ha permitido que estos establecimientos trabajen incluso hasta altas horas de la noche, extensión que se alcanzó la semana pasada tras el ajuste del toque de queda.

La actuación de la policía se queda corta ante la proliferación de fiestas ilegales.

Pero algunos de estos locales beneficiados por la medida, se han excedido en las atribuciones que ofrecen estos permisos y prolongan sus fiestas hasta mucho después de lo permitido, obligando a la actuación de los cuerpos de seguridad para poner fin a estas prácticas.

En lo que va de año, en Madrid se han desmantelado más de 3.000 fiestas ilegales, según cifras de la policía. Muchas de ellas se realizan en locales formales, que cierran sus puertas a la hora del toque de queda, pero continúan la fiesta a puerta cerrada y por el cobro de montos adicionales.

Los agentes de policía ateinden las denuncias de vecinos para una mejor orientación.

El comisario de Policía Municipal, José Luis Morcillo, asegura que algunos empresarios de la movida nocturna madrileña, están detrás de la celebración de estas fiestas ilegales, que no solo se celebran en sus locales, sino que ponen a disposición otros lugares de celebración como joyerías, garajes u otros recintos que no despiertan tanta sospecha.

"Tienen sus locales cerrados pero tienen la infraestructura. Desde sus equipos de música, a camareros o DJ. Buscan otros lugares menos controlables y abren el negocio", sostiene Morcillo para la agencia EFE.

La captación

Algunos de los asistentes a estas fiestas son captados por personas vinculadas con varios de estos establecimientos formales, en la salida de los mismos, a fin de que puedan seguir su celebración en otro lugar “más seguro”. También hay toda una red de comunicación vía redes sociales, a la que los jóvenes acceden en busca de esas experiencias sin medir el riesgo de contagios de coronavirus.

La policía le sigue los pasos a los organizadores de este tipo de fiestas.

Si las celebraciones clandestinas son descubiertas por la policía, los dueños y organizadores desaparecen en muchos de los casos, dejando a su suerte a los asistentes que tienen que enfrentar multas de hasta 2.400 euros dependiendo de la gravedad de la falta.

Randolph Borges

Periodista con experiencia en radio, tv y medios digitales. Columnista de opinión y periodista de investigación. Locutor de radio y voice over+ info

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