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Las restauraciones del Botánico devuelven el brillo al valor patrimonial de la ciudad

En su segunda fase de restauración, el Real Jardín Botánico de Madrid destaca el remozamiento de los espacios de la verja, los fontines y el emparrado. Las obras culminarán para inicios del 2022.

Las restauraciones del Botánico devuelven el brillo al valor patrimonial de la ciudad

En la Plaza de Murillo de Madrid se esconde un rincón casi mágico. En él, la fauna y la flora conviven con elementos arquitectónicos de incalculable valor patrimonial, permitiendo viajar a todo aquel que los visita a lugares remotos sin tener que salir de la ciudad. Todo ellos forman parte imprescindible del Real Jardín Botánico de Madrid, el cual acaba de iniciar la segunda fase de las obras de restauración, recuperación y conservación de parte de su patrimonio que “marcarán un nuevo horizonte dentro del Jardín”, asegura el director del RJB-CSIC, Esteban Manrique.

Concretamente, los elementos que se restaurarán serán la verja, los fontines y el emparrado. Para el director de la institución, el elemento estrella de esta remodelación se centra en los fontines, “que se recuperarán en su forma más original y lo más importante, volveremos a ver el agua funcionando para dar ese aspecto de frescor y poder así, oír el sonido del agua cristalina cayendo”, ha relatado a este diario el investigador.

La primera vez que aparecieron los fontines fue en la reforma de 1978 ya que se encontraban enterrados. Actualmente, “hay un total de cerca de 28 fortines, los cuales son algunos originales del siglo XVIII y otros se hicieron nuevos”, ha explicado Esteban Manrique.

La entidad ha valorado la necesidad de realizar estas obras, que están previstas que concluyan a inicios de 2022, debido al “importante grado de deterioro” en el que se encuentran tanto los fortines, como el emparrado y la parte del cerramiento histórico del Jardín. El objetivo principal es “poner en valor sobre todos estos elementos del siglo XVIII por los que lógicamente ha pasado el tiempo y están bastante estropeados”, constata el director del RJB.

Los trabajos parten del respeto por la naturaleza de uno de los pulmones verdes de Madrid. Así lo ha asegurado el máximo representante del Jardín, que ha constatado las innumerables pruebas que se están realizando por parte del equipo de restauración “para ir eligiendo qué es lo que mejor le va a cada material, como al granito de los fortines o como al hierro de forja tanto del emparrado como el de la verja”, ha asegurado.

Además, el cuidado por la conservación de estos elementos es una de las principales premisas que sigue todo el proceso pues “ante todo no se está utilizando nada tóxico y se está haciendo uso de arenas muy inertes para eliminar los residuos y los antiguos óxidos”, afirma Esteban.

El proyecto está cofinanciado gracias al 1,5 por ciento cultural del Programa de Conservación del Patrimonio Histórico Español del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y cuenta con el apoyo del CSIC.

Las zonas que se vean afectadas durante los próximos meses por estas obras de restauración quedarán cerradas a los visitantes para garantizar la seguridad, “tanto de las personas como de los trabajadores”, afirma Esteban Manrique. Esta decisión se ha tomado tras considerar que resultaría más favorable la convivencia de las visitas con las tareas de restauración, en lugar de cerrar el Real Jardín Botánico en su totalidad.

Entre 2016 y 2018 se llevó a cabo la primera fase de restauración y recuperación del cerramiento histórico del Jardín en el tramo comprendido entre la entrada principal al RJB, en la Plaza de Murillo, hasta la Puerta del Rey, en el Paseo del Prado. Esta primera renovación es valorada de forma muy favorable por parte del actual director, que asegura que “el resultado es muy bueno y la gente lo aprecia. La verja quedó en muy buenas condiciones y también destaca el resultado de recuperación del banco que se desenterró en la parte de fuera del Paseo de Prado”, asevera.

Los arquitectos que dirigen las obras son Carlos de Riaño Lozano y José Miguel Rueda Muñoz de San Pedro. En el proyecto que han desarrollado, han incluido también las determinaciones que en su día llevó a cabo el equipo integrado por Alvaro Siza, Juan Miguel Hernández León, Fernando de Terán Troyano y los propios arquitectos que ahora dirigen las obras.

Emparrado

El emparrado se instaló durante el verano de 1786. Este está formado por una pérgola de hierro forjado que discurre por ambos lados del Pabellón Villanueva, con algo más de 300 metros de longitud. En la restauración de 1979-1981 se recuperó parte de su diseño original y actualmente es el soporte de la colección de vides de Simón de Rojas Clemente. Los daños en el emparrado son abudantes en casi todos sus tramos. Precisamente parte del ramal sur del emparrado resultó hundido por la caída de una rama de un cedro durante la tormenta Filomena.

Verja de hierro

Fue construida e instalada entre 1781 y 1789 para separar el Jardín del Paseo del Prado. Actualmente, también se encuentra muy deteriorada por el paso del tiempo. En el caso de la parte norte, presenta desperfectos debido a los bombardeos de la Guerra Civil en noviembre de 1936.

Fontines

Los fontines aparecieron enterrados en 1978, cuando se inició la restauración global del RJB. El paso del tiempo ha afectado a estos pilones de granito circulares cuyos surtidores, unos circulares y otros octogonales, en muchos casos presentan daños en su moldura superior, tienen escapes de agua o carecen de fontanería.

Randolph Borges

Periodista con experiencia en radio, tv y medios digitales. Columnista de opinión y periodista de investigación. Locutor de radio y voice over+ info

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