Política

La izquierda madrileña está apunto de cometer los mismos errores de cara a las elecciones

Divisiones, poca creatividad, posturas extremas y otras contradictorias, es la perfecta receta que ha seguido la izquierda en Madrid para asegurarse de salir derrotada en las elecciones regionales. Esta vez, tampoco le han perdido el paso.

La izquierda madrileña está apunto de cometer los mismos errores de cara a las elecciones

Dicen que el hombre, en el sentido de la especie humana, es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y si ese hombre es de izquierdas, se tropezará todas las veces que pueda. Resulta increíble que a una historia tantas veces repetida, no se le conozca el final y termine con los espectadores sorprendidos. La izquierda madrileña ha repetido al calco, con pequeñas diferencias, los mismos errores una y otra vez cada vez que se presentan elecciones, por lo que difícilmente conseguirán resultados diferentes.

Mónica García tiene una propuesta más agresiva para buscar el voto, pero seguramente su partido perderá puestos en la Asamblea de Madrid.

Las variedades de enfoque sobre lo que hay que hacer, la eterna discusión entre las corrientes, las doctrinas y las rivalidades, no pueden llevar a otra parte que a la derrota. Mientras la derecha está cohesionada bajo una idea fija: el anticomunismo y la libertad, la izquierda se deshace entre discursos reiterativos de explotados y explotadores. Ni siquiera la situación excepcional de la pandemia ha logrado dar un toque de originalidad a un discurso unificador.

En ese sentido, la candidata de Más Madrid, Mónica García, ha sido la que más se ha atrevido a romper el molde, con una propuesta dirigida a un elector joven y consciente, capaz de darse cuenta de que lo que promete la derecha va en detrimento de sus intereses. Ha sido la más audaz al criticar las políticas de Ayuso durante la pandemia y ha dejado en evidencia el desmantelamiento de lo público. Sin embargo, no hay en ella un liderazgo capaz de hacer despertar a las masas.

Una cosa es parecer aburrido, otra es serlo. En el plano electoral esto no funciona.

Esa condición es todavía peor en Ángel Gabilondo. Si bien el profesor ganó las elecciones de 2019 gracias al envión nacional del PSOE para esos comicios, su perfil bajo, su temperamento soso y su empeño en hablar de seriedad, desmotivan el voto de la izquierda moderada, que muere de sueño ante cada una de sus intervenciones. Ni hablar de la izquierda radical, que ni le mira. A ello hay que sumarle la distracción que produce el hecho captar el voto del centro con un discurso tan bien camuflado que a veces parece estar escuchando a un político de Ciudadanos. Distrae, confunde.

Por otro lado, Pablo Iglesias ha llegado a Madrid con una misión: salvar a su partido. Aunque el candidato diga a los cuatro vientos que solo piensa en ganar las elecciones, todo el mundo, incluyéndole, saben que son fanfarronerías. Pese a ello, su fama de radical y el liderazgo que tiene dentro de esa ala de la izquierda, al parecer le van a dar el resultado que espera: que su partido permanezca dentro de la Asamblea de Madrid. Incluso, hay una buena posibilidad de que crezca su representación.

Pablo Iglesias al menos habrá logrado su objetivo de salvar a Unidas Podemos en Madrid.

Las divisiones son otro gran problema. El anuncio de Gabilondo de no querer formar Gobierno con Iglesias, la negativa de García a formar candidatura con Unidas Podemos, el eterno debate sobre quien es más marxista, trotskista o maoísta, les han hecho olvidar quién puede ser más "madridista".

Mientras la izquierda se deshace en sus problemas no resueltos desde hace más de un siglo, la derecha se radicaliza y ha conseguido hacer que el electorado piense que el Gobierno de los socialistas es el culpable de las pérdidas de sus libertades, y que éste le ha castigado con las restricciones de la pandemia. Así no solo están consiguiendo quedarse con el Gobierno de Madrid, sino que vienen a instalar un proyecto de ultraderecha de la mano de Vox, trayendo de vuelta un sistema que a los españoles les costó 40 años de penurias.

Randolph Borges

Periodista con experiencia en radio, tv y medios digitales. Columnista de opinión y periodista de investigación. Locutor de radio y voice over+ info

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