Política

Los “mantenidos” de las colas del hambre están llamados a cobrarle el insulto a Ayuso

Los “mantenidos” de las colas del hambre están llamados a cobrarle el insulto a Ayuso

Si de algo podemos estar seguros es de que Madrid, a pesar de su enorme riqueza acumulada, no es una Comunidad de ricos. Es una de las regiones con mayor desigualdad en toda España y los Gobiernos del PP en la región sólo han servido para acentuar esas diferencias entre sectores sociales. Madrid es diversa, cultural, alegre, conservadora en cierta medida, pero es profundamente solidaria. Tal vez por ello, las duras palabras de Isabel Díaz Ayuso contra quienes hacen las colas del hambre, han tenido que tratar de ser recogidas y redireccionadas rápidamente. No todo el mundo, por más de derecha que se sea, se solidariza con tal nivel de desprecio.

Ayuso puede tratar de recoger sus palabras, que lo logre y revierta el malestar, es otra cosa.

Las colas del hambre se han llenado de desafortunados profesionales, emprendedores, trabajadores en paro, estudiantes, madres solteras, padres viudos, ancianos y niños. Son personas que en estos tiempos de pandemia, no han tenido la suerte de irse de cañas para aprovechar el “turismo de borrachera” que se implementó gracias a las políticas de bares abiertos. Recordó muy tarde Ayuso que a quienes ofendió, también votan, y que éstos tienen familiares que ya se lo están pensando.

En algo tuvo razón Ayuso al tratar de recoger sus insultos hacia los más necesitados: ella no creó las colas del hambre. Pero tampoco hizo nada para que se redujeran. En poco más de dos años de Gobierno, Ayuso se ha atrevido a hablar por primera vez del fenómeno, y lo hace de una forma tan despectiva, que deja la sensación de que en realidad nunca le importó el tema. Las colas no se forman por los lugares donde ella pasa corriendo con su mal estilo.

La periodista y locutora de la Cadena SER, Pepa Bueno, leyó un artículo en el que queda reflejado lo que pasa en la cabeza de alguien cuando se dice lo que se piensa, sin pensar en lo que se dice. "Se puede discrepar sobre las causas, se pueden discutir las estrategias para combatirlas, se puede casi todo, menos despreciar a esas personas que se ponen a una cola para conseguir alimentos básicos", comenta la locutora.

“´Mantenidos´. Hoy Ayuso ha querido arreglarlo diciendo que ella no ha provocado esas colas del hambre, como si esa fuera la cuestión. La cuestión es que ella es la propietaria única de esas palabras”, comentó Bueno en su programa de radio.

En las colas del hambre coinciden personas de la más diversa procedencia y con diferentes dificultades económicas. Despreciarlos no desaparece el problema.

Sería tan lamentable como los insultos de Ayuso, que ahora se pretenda hacer campaña electoral con las colas del hambre sin que se solucione el verdadero problema de fondo, que no es la pandemia, pues estas colas vienen de antes con la desigualdad en la espalda. Lo que llama la atención es la poca empatía que se ha visto en las clases políticas de España, cuando ni el Gobierno central, ni las autonomías y los ayuntamientos, han sido capaces de hacer frente a una situación que, de solo nombrarla, espanta.

La campaña se acaba el 2 de mayo, el 4 se elegirá un nuevo Gobierno en Madrid o continuará el mismo, todo dependerá de lo que exprese la mayoría ante las urnas. Lo que sí es cierto, es que el día 5 de mayo cientos de personas en Madrid saldrán a buscar alimento en las colas del hambre.

Randolph Borges

Periodista aficionado al maravilloso mundo de los comics y las películas de ciencia ficción. Locutor de radio y voice over+ info

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