Política

Normalizar el lenguaje de odio: la lección no aprendida en España

La campaña electoral en Madrid juega un papel estelar en los movimientos políticos de todo el país. La recomposición de la derecha y la ultraderecha, ha traído como consecuencia el resurgir de una peligrosa dinámica en la que los discursos de odio han vuelto a la palestra política.

Normalizar el lenguaje de odio: la lección no aprendida en España

La llegada de Pablo Iglesias a la candidatura por la presidencia de Madrid, terminó de tensar la cuerda en una diatriba política ya bastante tensa. La primera reacción de la derecha fue radicalizar su discurso y plantear un debate entre “libertad y comunismo”, en la que el discurso de odio ha estado presente en todo momento y desde todas las direcciones.

Pablo Iglesias encaró a sus agresores en el episodio de Coslada.

La situación se ha visto más complicada tras el ataque que algunos jóvenes de derechas hicieron contra un acto de Pablo Iglesias en Coslada, en el cual comenzaron a gritar insultos y cantar consignas en contra de la presencia del político, al tiempo que hacían el saludo nazi. El incidente fue suavizado por algunos medios de comunicación que le llamaron “escrache” o “jarabe democrático”, dejando paso a un escenario muy peligroso y muy temido por los españoles.

El periodista Javier Ruiz, lamentó la actuación de algunos medios de comunicación y algunos políticos a la hora de condenar la situación. “Yo creo que esto no es un escrache, creo que esto es acoso, es intimidación. Y de lo que la absoluta seguridad es que esto no es democrático. Creo que se puede estar en desacuerdo con el vicepresidente de Gobierno, y que las líneas que estamos cruzando porque es de Podemos, son infinitas”, dijo en un programa televisivo.

“Tres meses de acoso, o cuatro o cinco, a la puerta de su casa, a sus hijos y esto ahora (caso Coslada), es una salvajada. Decir que esto es normalidad democrática o jarabe democrático, es muy generoso”, continuó Javier Ruiz en su diagnóstico.

Culminó su intervención diciendo que “cuando empecemos a tolerar todo esto porque son de Podemos, no nos extrañemos que en la calle alguien tome ejemplo y que Podemos legitime después que se haga en el sentido contrario”.

El ataque a la sede de Unidas Podemos en Cartagena, es otro ejemplo de las acciones de intolerancia política producto de la normalización de un discurso de odio, y aunque la acción fue rechazada por José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid y representante del PP, el uso del conector “pero” deja la puerta abierta a un cuestionamiento condicionado.

La sensatez llama a calma y la condena sin condiciones a este tipo de actos, que en el pasado ya han dejado suficientes situaciones que lamentar en la vida de los españoles.

Randolph Borges

Periodista con experiencia en radio, tv y medios digitales. Columnista de opinión y periodista de investigación. Locutor de radio y voice over+ info

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